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Rebeca

Hola, mi nombre es Rebeca y, tal día como ayer hace un año (dia mundial de la Hipertensión Pulmonar) ésta llego a mi vida de una manera inesperada y sin antecedentes. Comenzó su debut con unos sincopes que propiciaban que me quedara sin conocimiento y produciendo convulsiones, no me fue diagnosticada hasta un mes después, puesto que en mi centro de urgencias me decían que eran ataques de ansiedad. Un mes después de este suceso y gracias a mi médico de siempre acudí a un cardiólogo quien me dejó ingresada para realizar diferentes pruebas hasta dar con el diagnóstico, el 5 de julio del 2014, mi doctora actual, me comunicó lo que me pasaba; Hipertensión Pulmonar. 

 

En el momento en el que mi doctora me comunico la enfermedad me sentí violenta, no supe cómo reaccionar, me calle y sin decir nada me acosté de nuevo en mi cama mientras observaba la pared para evitar llorar. Fue un momento que nunca olvidare, el dolor de mis padres lo notaba a simple vista, fue algo doloroso que no me podía creer. Pasaron los días y cada vez lo iba asimilando mejor, me iba enterando un poco más de la situación, de lo que suponía esa enfermedad y que tendría que cambiar en mi vida.

Una vez fuera del hospital tocaba comenzar a vivir una nueva vida, apoyándome en los míos a los que mil veces les agradeceré todo su cariño y apoyo. Para empezar, tuve que acostumbrarme a la comida sin sal, a subir escaleras más despacio, a caminar sin prisa, a subir las cuestas de mi querida isla tranquilita. El principio fue duro, porque cualquier mínimo esfuerzo me suponía uno enorme, porque cada día era agradecido porque estaba aquí y podía disfrutar del aire, el mar, el sol.

Algo bueno que me trajo esta enfermedad fue darme cuenta de las grandes personas que tengo a mi lado, de lo importante que es tener unos buenos hábitos en la vida, de lo necesario que es pensar en positivo; abrir tu mente a las cosas buenas y dejar de lado aquello que un día te hizo sufrir y empezar a mirar hacia delante sin importar que ocurrió en un pasado.

 

Probablemente muchos nunca han oído hablar de esta enfermedad, pero fue la que hace un año me cambio la vida y quiero darle las gracias aunque lo hago cada dia por seguir aquí, a mis padres, a mi hermano, mis abuelos, a mi novio, mis tíos, a Cris, Bea, Amanda, Raquel, y a mi gente de siempre. Gracias por hacer de esto un camino más fácil. También quiero agradecer a la Asociación Nacional de Hipertensión Pulmonar; porque aunque el contacto no ha sido físico, las llamadas por teléfono han sido cercanas y al equipo que conozco son estupendos, personas maravillosas que desde también su enfermedad y su experiencia te hacen madurar dentro de la misma, y gracias también a todos los que formamos esta Asociación.