Una nueva técnica muestra resultados prometedores en pacientes con hipertensión pulmonar asociada a enfermedad del corazón izquierdo

Una nueva técnica muestra resultados prometedores en pacientes con hipertensión pulmonar asociada a enfermedad del corazón izquierdo

Una nueva estrategia para tratar la hipertensión pulmonar asociada a enfermedad del corazón izquierdo ha mostrado resultados positivos en un ensayo clínico presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) 2026 y publicado al mismo tiempo en The New England Journal of Medicine.

El estudio, denominado PADN-HF-PH, ha analizado el uso de la denervación de la arteria pulmonar (PADN) en personas con hipertensión pulmonar relacionada con una enfermedad del corazón izquierdo y con insuficiencia cardíaca.

¿En qué consiste esta técnica?

La denervación de la arteria pulmonar es un procedimiento que se realiza mediante un catéter. A través de este catéter se actúa sobre determinados nervios que rodean la arteria pulmonar con el objetivo de disminuir la actividad del sistema nervioso simpático, que puede contribuir al aumento de la presión y de la resistencia de los vasos sanguíneos de los pulmones.

En el ensayo participaron 264 pacientes, que fueron divididos en dos grupos. Uno recibió el tratamiento médico habitual y el otro recibió ese mismo tratamiento junto con la denervación de la arteria pulmonar.

¿Qué resultados se han obtenido?

Los pacientes que recibieron la denervación de la arteria pulmonar presentaron menos episodios de empeoramiento de su situación clínica.

Según los resultados publicados, la probabilidad estimada de presentar un empeoramiento clínico a los dos años fue del 25,7 % entre quienes recibieron PADN, frente al 51,5 % entre quienes recibieron únicamente tratamiento médico. Esto supone una reducción relativa del 51 % en el riesgo de empeoramiento clínico.

También se observaron mejoras en la capacidad para caminar. A los 12 meses, los pacientes tratados con PADN recorrieron, de media, 24,8 metros más en la prueba de marcha de seis minutos que los pacientes que recibieron únicamente tratamiento médico.

En cuanto a la seguridad, no se observaron complicaciones importantes relacionadas con el procedimiento. Se produjeron algunos hematomas en la zona por la que se introdujo el catéter, pero la frecuencia global de efectos adversos fue similar en los dos grupos.

⚠️ IMPORTANTE

Estos resultados corresponden a personas con hipertensión pulmonar asociada a enfermedad del corazón izquierdo (grupo 2).

El estudio no se ha realizado en pacientes con hipertensión pulmonar arterial (HAP, grupo 1), por lo que sus resultados no pueden trasladarse directamente a este u otros tipos de hipertensión pulmonar.

Por tanto, este estudio no supone actualmente un cambio en el tratamiento de las personas con HAP ni significa que la denervación de la arteria pulmonar sea un nuevo tratamiento disponible para todas las personas con hipertensión pulmonar.

¿Qué puede significar para los pacientes de Grupo 2?

Los resultados son interesantes porque plantean una nueva posibilidad de tratamiento para un grupo de pacientes que actualmente dispone de pocas opciones dirigidas específicamente a la hipertensión pulmonar.

Para las personas con hipertensión pulmonar, este tipo de investigaciones también muestran que se siguen buscando nuevas formas de mejorar el control de la enfermedad y la calidad de vida de los pacientes.

Pero es importante recordar que no todas las hipertensiones pulmonares son iguales. El tratamiento depende de la causa de la enfermedad, del grupo de hipertensión pulmonar al que pertenece cada persona y de sus características clínicas.

En este caso concreto, los resultados son relevantes para las personas con hipertensión pulmonar relacionada con una enfermedad del corazón izquierdo, pero no permiten saber si esta técnica podría ser útil en otros tipos de hipertensión pulmonar.

Una investigación que habrá que seguir de cerca

Aunque los resultados son positivos, todavía es necesario conocer qué ocurre a largo plazo.

Los investigadores señalan que será importante continuar el seguimiento de los pacientes para comprobar si las mejoras observadas se mantienen y si terminan traduciéndose en menos hospitalizaciones y una menor mortalidad.

Además, la denervación de la arteria pulmonar sigue siendo una estrategia en investigación. Los resultados de este ensayo son un paso más para conocer su posible utilidad, pero todavía no significan que el procedimiento pueda incorporarse de forma general al abordaje de las personas con hipertensión pulmonar del grupo 2.

Desde la Asociación Nacional de Hipertensión Pulmonar seguiremos atentos a estos avances y a la evidencia científica que permita conocer qué nuevas opciones pueden llegar a formar parte del tratamiento de las personas con hipertensión pulmonar.

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